Judíos de Alemania y Austria -unos 1.200 aproximadamente- escaparon por poco de las cámaras de gas de Adolf Hitler justo antes que las vías de salida fueran cerradas por completo y se encaminara lo que derivo en el asesinato de 6.000.000 de judíos.»Tomamos el último tren de Berlín, se cerró la frontera después de nosotros», recuerda el refugiado alemán Günther Leopold, cuya casa fue destruida y saqueada por los soldados nazis.Era el año 1940, en el otro lado del mundo, un líder filipino abrió su país a los refugiados judíos que huían cuando ningún otro país los aceptaba. El presidente Quezon abrió las puertas dando visas para trabajar en Manila.»Fuimos a Filipinas porque era el único lugar que nos dio una visa», recordó Harry Brauer, uno de los Judios que escapó, durante ese período negro de la ignorancia y el antisemitismo.Su hija declaró, «Papá creía en la santidad de la vida humana y el derecho de las personas a vivir como ellos creen que deberían.»Los filipinos y Quezon son honrados en Israel por una atractivo e imponente monumento en Rishon Letzion, cerca de Tel Aviv. Dos «Puertas Abiertas» describen lo construido en 2009. Se conmemora los lazos históricos y espirituales entre los dos pueblos esparcidos unidos por su compromiso con la libertad, los principios humanitarios y la fe en el Dios de la Biblia.
Familias Judías honran a Manuel L. Quezon en su aniversario Nº134
23/Ago/2012
CO.PRE.DI